domingo, 11 de abril de 2010

Quiero conocerte

¿De qué color es el pelo de tus ansias?
¿De qué color son los ojos de tu valentía?

¿Cuánto mide tu inocencia?
¿Cuánto pesa tu razón?

¿Cuánto calza el zapato de tu paciencia?
¿Qué tan grande es la espalda de tu mal humor?
¿Qué tan anchos son los labios de tu pasión?
¿Qué tan bien consuelan las manos de tu llanto?
¿Qué tan firme es el abdomen de tu compromiso?
¿Qué tan grave es la voz con la que sueñas?
¿Qué tan bien huele la nariz de tu sospecha?
¿Qué tan bien suele amar tu corazón?

jueves, 18 de marzo de 2010

Un minuto

Me levanté y estabas ahí, al lado mio, como cuando todavía entre nosotros no había discusiones, ni lágrimas, ni sospechas. Estabas durmiendo, tus ojos cerrados lloraban y yo no podía dejar de observarte... ¡Me brindás tanta paz! Mis estúpidos movimientos cometieron el error de despertarte, y ocurrió; me miraste, sonreíste y me diste un beso tan simple como hermoso. Te abracé por la espalda, acaricié tu mejilla, sostuve tu mano y por dentro deseé nunca más en mi vida dejarte ir. Recé incesablemente para que te enamores. Te amé sin condiciones, ni proyectos en común. Te quise en ese instante más que a mi propia vida.